"Hay cuentos para cada momento,
cuentos para cada estación:
los cálidos cuentos para el largo invierno,
cuentos azules, rojos, verdes y violetas para la primavera,
el verano trae adivinanzas, bromas y chistes
y las grandes epopeyas se cuentan en otoño.
Pero aqui y ahora,
en aquel trópico, atravesado por el dolor y la pasión,
la tradición quiere que cuente
los cuentos del amor.
Los Cuentos del Espíritu... para pensar y para amar mejor..".

Nicolás Buenaventura Vidal, in espectáculo "Cuentos del Espíritu", Festival Internacional de Teatro de Almada (Portugal, Julho, 2007).


Si quieres un adulto con pensamiento creativo, de pequeño cuéntale cuentos. Si lo quieres, además sabio, cuéntale más cuentos. Albert Eisnstein

domingo, 10 de abril de 2011

¿POR QUÉ GRITA LA GENTE?...CUENTO TIBETANO

Cuenta una historia tibetana, que un día un viejo sabio preguntó a sus seguidores lo siguiente: ¿Por qué la gente se grita cuando están enojados?

Los hombres pensaron unos momentos:

-Porque perdemos la calma –dijo uno– por eso gritamos.

-Pero ¿por qué gritar cuando la otra persona está a tu lado? –Preguntó el sabio– ¿No es posible hablarle en voz baja? ¿Por qué gritas a una persona cuando estás enojado?

Los hombres dieron algunas otras respuestas pero ninguna de ellas satisfacía al sabio.

Finalmente él explicó:

-Cuando dos personas están enojadas, sus corazones se alejan mucho. Para cubrir esa distancia deben gritar, para poder escucharse. Mientras más enojados estén, más fuerte tendrán que gritar para escucharse uno a otro a través de esa gran distancia.

Luego el sabio preguntó:

-¿Qué sucede cuando dos personas se enamoran?

Ellos no se gritan, sino que se hablan suavemente ¿Por qué? Sus corazones están muy cerca.

La distancia entre ellos es muy pequeña.

El sabio continuó –Cuando se enamoran más aún, ¿qué sucede? No hablan, sólo susurran y se vuelven aun más cerca en su amor. Finalmente no necesitan siquiera susurrar, sólo se miran y eso es todo. Así es cuan cerca están dos personas cuando se aman.

Luego dijo:

-Cuando discutan no dejen que sus corazones se alejen, no digan palabras que los distancien más, llegará un día en que la distancia sea tanta que no encontrarán más el camino de regreso.
Visto en El Blog Alternativo

jueves, 17 de marzo de 2011

ERNESTO NO PUEDE

Había un pequeño saltamontes
llamado Ernesto que caminaba
por el jardín... Sí, sí, caminaba;
todavía no saltaba porque no lo
había intentado nunca.
Ernesto no intentaba hacer nunca nada.
Cuando alguien le decía que hiciera esto o aquello,
siempre respondía lo mismo:
—¡Es que no sé!... ¡Es que no puedo!
Cuando su mamá saltamontes le pedía ayuda
para buscar algo, Ernesto le decía:
—¡Es que no sé!... ¡Es que no
puedo!
Ernesto sólo se alimentaba de
alguna hierba amarga que había
en el suelo. Cuando papá
saltamontes le decía que le acompañara para comer
unas suculentas hojas tiernas, Ernesto volvía a
decir lo mismo:
—¡Es que no sé!... ¡Es que no
puedo!
Cuando sus amigos jugaban
en el jardín y le preguntaban: —Ernesto, ¿juegas con nosotros?
Ernesto contestaba como siempre y como tantas
y tantas veces:
—¡Es que no sé!... ¡Es que no puedo!
Y así siempre... Un día llovió
y el jardín quedó mojado. Las
mariquitas, las hormigas, los
gusanos, las mariposas y los
demás animalitos también se
mojaron. Para secarse, todos se subieron a las hojas
más altas de las plantas, más cerca del sol. Bueno,
todos no. Ernesto se había quedado abajo,
empapado por el agua de la lluvia. Sus amigos le
animaban para que subiera.
—¡Ernesto, sube a esta hoja
para secarte!
Pero Ernesto respondía como
siempre:
—¡Es que no sé!... ¡Es que no puedo!
Sus amigos insistían:
—¡Pero sube, no te das cuenta que te vas a
constipar!
Ernesto repetía pesaroso:
—¡Es que no sé!... ¡Es que no
puedo!
Sus amigos no dejaban de animarle: —Nosotros hemos trepado con mucho esfuerzo,
pero tú sólo tienes que saltar.
Ernesto, como siempre, ni siquiera lo intentó. Se
marchó llorando mientras los demás seguían
tumbados al sol.
—¡Buaaa!... ¡Buaaa! —lloraba
Ernesto.
Florindo, el duende del jardín,
escuchó su llanto y se acercó.
—¡Hola! ¿Por qué lloras? ¿Cómo te llamas? —
le preguntó.
—Me llamo Ernesto y lloro porque no estoy
arriba con los demás secándome al sol —contestó
Ernesto.
—¿Y por qué no estás arriba? ¿Te has caído?
—volvió a preguntar Florindo.
—No, no he subido... —le dijo
Ernesto.
—¿Y por qué no subes y
dejas de llorar?
Entonces Ernesto pronunció esa frase que todos
estaban acostumbrados a oírle:
—¡Es que no sé!... ¡Es que no puedo!
Florindo, cuando la escuchó, se quedó tan
extrañado que se le rizaron los bigotes. Sonriendo,
le volvió a preguntar: —¿Por qué no puedes? ¿Acaso
lo has intentado?
Ernesto, con un poco de
vergüenza, le dijo en voz bajita:
—No... no lo he intentado, yo nunca intento
nada.
—¿Es que nadie te ha enseñado que todo
requiere su tiempo, que las cosas se van aprendiendo
poco a poco, y que lo único que tenemos que hacer
es intentarlo todas las veces que haga falta? —le
dijo Floriendo—. ¡Venga, inténtalo! ¡Vamos!
—No sé... Quizás tengas razón, pero... Bueno,
está bien,... ¡voy a intentarlo!
Ernesto lo intentó, ante la atenta mirada de
Florindo. Encogió las patas traseras y... ¡uuuuuupa!
Dio un salto. Por primera vez dio un salto, pero
no consiguió llegar ni siquiera a las hojas que
estaban más abajo. Entonces Ernesto dijo otra vez:
—¡Es que no sé!... ¡Es que no
puedo!
Rápidamente, Florindo le
replicó:
—¿Qué te dije? ¿Acaso no lo
recuerdas? Nadie nace sabiéndolo todo. ¡Venga,
inténtalo de nuevo!
Ernesto volvió a encoger sus patitas traseras,
rápidamente las estiró y... ¡uuuuuupaaaa! ... Había
sido un salto más largo que el primero, pero tampoco llegó donde quería. Antes de que abriera la
boca para quejarse, Florindo le dijo:
—¿A que adivino lo que me ibas a decir?... ¡Es
que no sé!... ¡Es que no puedo! ¿No has visto que el
salto ha sido más grande que el primero? Pues
cuanto más saltos realices, más alto llegarás.
Además, si al saltar despliegas tus alas (porque sí...
¡los saltamontes también tienen alas!) tus saltos
serán mayores.
Ernesto hizo caso al duende y
estuvo saltando y saltando... una y
otra vez..., hasta que por fin en uno
de esos intentos...
—¡Yuuuujuuuu! ¡Florindo, mira,
lo he conseguido!
Ernesto había llegado a las hojas más altas.
Todos los demás animalitos le aplaudieron, unos
con sus patitas y otros con sus antenas.
Cuando Ernesto iba a ponerse al sol para
secarse, se dio cuenta de que con tantos saltos se
había secado. Bajó dando otro
salto y siguió saltando y
saltando,... Y dicen que sigue y
sigue saltando sin parar, de planta
en planta, de hoja en hoja, de flor
en flor y de jardín en jardín.


Ángel Ortiz Sanz

sábado, 5 de febrero de 2011

LOS CLAVOS EN LA PUERTA


Hubo una vez un niño que tenía muy mal genio. 
Su padre le regaló una caja de clavos y le dijo que cada vez
que perdiera el control tenía que clavar un clavo en la
Parte trasera de la puerta
El primer día
El niño había clavado 37 clavos en la puerta.
Durante las próximas semanas,
como había aprendido a controlar su rabia,
la cantidad de clavos comenzó a  disminuir diariamente.
Descubrió que eras más fácil controlar su temperamento que
clavar los clavos en la puerta.
Finalmente llegó el día en que el niño no perdió los estribos.
Le contó a su padre sobre ésto y su padre
le sugirió que por cada día que se pudiera controlar
Sacara un clavo
Los días transcurrieron y el niño finalmente
le pudo contar a su padre  que había sacado
todos los clavos
El padre tomó a su hijo de la mano
y lo llevó hasta la puerta. Le dijo: “Haz hecho bien,
hijo mio, pero mira los hoyos en la puerta.
La puerta nunca volverá a ser la misma.
Cuando dices cosas con rabia,
dejan una cicatriz igual que ésta.
Le puedes clavar un cuchillo a un hombre
y luego sacárselo. Pero no importa cuántas
veces le pidas perdón, la herida siempre seguirá ahí”
Una herida verbal es tan dañina como una física.
Recuerda que los amigos son joyas muy escasas.
Te hacen reír y alentarte para que progreses; te prestan
un oído, comparten palabras de aprecio y siempre
quieren abrirnos su corazón
Esta es la Semana Internacional de la Amistad.

sábado, 11 de diciembre de 2010

XENOFOBIA

En un vuelo de British Airways entre Johanesburgo y Londres, una señora blanca de unos cincuenta años que está sentada al lado de un hombre de color llama a la azafata para quejarse:

- ¿Cuál es el problema, señora? - pregunta la azafata.

- ¿Pero no lo ve? - responde la señora. Me colocó al lado de un negro. No puedo quedarme al lado de estos "inmundos". Déme otro asiento.

- Por favor, cálmese - dice la azafata - casi todos los lugares de este vuelo están ocupados. Voy a ver si hay algún lugar en clase ejecutiva o en primera.

La azafata se apura y vuelve unos minutos después.

- Señora - explica la azafata - como yo sospechaba, no hay ningún lugar vacío en clase económica. He hablado con el comandante y me ha confirmado que tampoco hay lugar en ejecutiva. Pero sí tenemos un sitio libre en primera clase.

Antes de que la señora pueda responder algo, la azafata continúa:

- Es totalmente inusitado que la compañía conceda un asiento de primera clase a alguien que está en clase económica, pero, dadas las circunstancias, el comandante consideró que sería escandaloso que alguien sea obligado a sentarse al lado de una persona tan detestable ...

Y, diciendo eso, la azafata mira al negro y dice:

- Si el señor me hiciera el favor de tomar sus pertenencias, el asiento de primera clase ya está preparado.

Todos los pasajeros de alrededor, que presenciaron la escena, se levantaron y aplaudiendo la actitud de la compañía.

viernes, 12 de noviembre de 2010

LA TAZA DE CAFÉ

Un grupo de profesionales, todos triunfadores en sus respectivas carreras, se reunieron para visitar a su antiguo profesor...
Pronto la reunión se enfocó cerca del interminable estrés que les producía el trabajo y la vida en general.
El profesor les ofreció café, fue a la cocina y pronto regresó con una cafetera grande y una selección de tazas de lo más selecta: de porcelana, plástico, vidrio, cristal -unas sencillas y baratas, otras decoradas, unas caras y otras realmente exquisitas...
Tranquilamente les dijo que escogieran una taza y se sirvieran un poco del café recién preparado. Cuando lo hicieron, el viejo maestro se aclaró la garganta y con mucha calma y paciencia se dirigió al grupo:
Se habrán dado cuenta de que todas las tazas que lucían bonitas, se terminaron primero y quedaron pocas de las más sencillas y baratas; lo que es natural, ya que cada quien prefiere lo mejor para sí mismo, ésa es realmente la causa de muchos de sus problemas relativos al “Stress”.
Continuó: Les aseguro que la taza no le añadió calidad al café, en verdad la taza solamente disfraza o reviste lo que bebemos.
Lo que ustedes querían era el café, no la taza, pero instintivamente buscaron las mejores, después se pusieron a mirar las tazas de los demás.
Ahora piensen en esto: La vida es el café, los trabajos, el dinero, la posición social, etc. son meras tazas, que le dan forma y soporte a la vida, y el tipo de taza que tengamos no define ni cambia realmente la calidad de vida que llevemos. A menudo, por concentrarnos sólo en la taza dejamos de disfrutar el café.

sábado, 23 de octubre de 2010

EL TALENTO, LA COMPASIÓN Y EL HONOR...LOS TRES TESOROS...

Había una vez un muchacho que heredó tres tesoros de su padre, cada uno de ellos en un arcón cerrado.

El primer arcón era grande y muy pesado. En él estaba la palabra escrita TALENTOS, y estaba llena de monedas de oro y plata, una fortuna con la que podía comprar el mundo.
El segundo aun era más grande y pesado. En él estaba grabada la palabra COMPASIÓN y estaba lleno de anillos mágicos. Cada anillo permitía a la persona que lo llevaba sentir las emociones de la persona o criatura que deseara.
El tercero era el mayor de los tres y también el más pesado. En él estaba escrita la palabra HONOR, pero el muchacho desconocía su contenido.

El chico tenía dos llaves, una para el arcón de los TALENTOS y otra para el de la COMPASIÓN. Pero su padre no le había dejado la llave del HONOR. Su padre le había dicho que debía usar los talentos y que la compasión... era algo que siempre debía tener a mano y a plena disposición. El honor, le había dicho, es algo que suele desaprovecharse fácilmente. Para poseerlo, el muchacho debía encontrar por sí mismo la llave que abría el arcón.

El chico cogió el gran arcón de los talentos y lo gastó con cuidado.Por cada talento que gastaba recibía de un hombre el título de una parcela de tierra, y acabó poseyendo el mundo entero.

Después cogió el arcón más grande y pesado:el de la compasión. Uno tras otro se colocó todos los anillos en los dedos y pudo comprender las esperanzas y los temores de todas las personas y animales del mundo.Cuando hubo acabado, los amaba a todos y se convirtió en un gran gobernante.

Por último cogió el arcón del honor y buscó una llave para abrirlo.Donde quiera que fuese, ordenaba a sus sirvientes que llevaran todas las llaves que encontraran y que las probaran. Mucha gente lo instó a que rompiera el arcón y viera su contenido, pero el joven rechazó la sugerencia, porque la violencia no podía ser la llave del honor.Durante 10 años dio la vuelta al mundo sin encontrar la llave del honor.

- Alguien la esconde - pensaba -, pero la encontraré.

Volvió a salir de su mundo, llevándose con él el arcón de la compasión.Cuando alguien se acercaba para darle más llaves se ponía un anillo para ver si sus corazones escondían alguna llave especial que le permitiera abrir el arcón. Muchos volvieron a insistir en que rompiera el arcón, pero el hombre, ya mayor, se negó.Volvió a viajar durante 20años más pero no consiguió encontrar la llave del arcón del honor.

- Poseo el mundo y los corazones de todos sus habitantes - pensaba -¿Como puede un hombre sin honor gobernar el mundo y sus corazones?.

Volvió a salir al mundo, llevándose consigo tambien el arcón de los talentos, lleno de heroicidades.

- No he encontrado la llave del honor y no puedo gobernar este mundo nilos corazones de su gente si no tengo honor - dijo a sus servidores,entregando a cada uno de ellos una parcela de tierra y un anillo mágico.

Muchos volvieron a insistir en que rompiera el arcón, pero el anciano se negaba constantemente. En los últimos 40 años había recorrido el mundo tres veces y ya era un hombre muy mayor.Ya sólo le quedaban tres arcones, dos de ellos vacíos y uno que no podía abrir.

- En una ocasión el mundo y toda la gente me pertenecieron. Ahora mis talentos han desaparecido, se me ha acabado la compasión y no tengo nada que dejarle a mi hijo, salvo este arcón que no puedo abrir.

Pero cuando tocó el arcón con la mano, éste se abrió y vió que en su interior había dos arcones cerrados. En uno estaba la palabra grabada TALENTOS, y en el otro COMPASIÓN, y cada uno tenía su llave puesta.

- Ahora lo entiendo -se dijo-. El honor no es algo que pueda gastarse o utilizarse,sino algo que hay que consevar.La clave del honor es conservarlo, siempre, y transmitírselo a tu hijo como herencia. ¡Como me alegro de no haberme cansado nunca de cargar con él y de no haberlo roto para conocer su contenido!.

Con mucho cuidado sacó los arcones de los TALENTOS y de la COMPASIÓN fuera, y al cerrar el del honor, vacío,el arcón volvió a pesar lo mismo que cuando tenía los dos arcones en su interior. Entonces hizo llamar a su hijo.

- Hijo, yo ya soy muy mayor y me gutaría darte estos tres tesoros...

jueves, 2 de septiembre de 2010

LAS CINTAS AZULES


Una historia

del libro de Sopa de Pollo Para el Alma

Una profesora de NY decidió honrar a sus alumnos de secundaria, diciéndoles
la importancia que cada uno tenía. Usando un procedimiento desarrollado por
Helice Bridges, la profesora llamó uno a uno de sus estudiantes al frente de
la clase. En primer lugar les dijo como cada estudiante habia influído en
ella y en la clase. Luego obsequió a cada uno de ellos una cinta azul impresa
con letras doradas que decían " Lo que yo soy es lo que importa".

Más tarde esta maestra decidió llevar este proyecto a la comunidad, para
ver que clase de influencia tendría en ella. Dió a cada uno de sus
estudiantes otras tres cintas, y les dijo que fueran e hicieran conocer a
otros esta ceremonia de reconocimiento personal. Entonces tendrían que hacer
un seguimiento de los resultados, ver quienes honraron a la clase la semana
siguiente. Uno de los chicos de la clase fue a donde un joven ejecutivo de
una compañia cercana, y le reconoció por haberle ayudado a planificar su
carrera. Colocó una cinta azul en su camisa, y luego le dio otra de las
cintas.

--Estamos haciendo en la clase un proyecto sobre reconocimiento-- le
dijo-- y nos gustaría que usted busque a alguien quien admire para que le dé
una de las cintas azules, y la otra para que esa persona haga lo mismo con
alguien más, a fin de mantener esta ceremonia en marcha. Una vez hecho esto,
por favor, informeme que sucedió.

Más tarde, ese mismo día, el joven ejecutivo fue a ver a su jefe, quien a
propósito tenía fama de ser un individuo gruñón y de mal humor. Lo hizo
sentar y le dijo que lo admiraba profundamente por ser un genio creativo. El
jefe se sorprendió. El joven ejecutivo le preguntó si aceptaría la cinta
azul como regalo, y le pidió permiso de colocarcela en el pecho.
--- Seguro, hazlo le contestó su sorprendido jefe.
El joven ejecutivo tomó la cinta azul y la colocó en el saco del jefe,
sobre su corazón.
--- Me haría un favor? le dijo mientras le daba la última cinta, quisiera
tomar esta cinta extra, y darla como prueba de admiración a alguien más? el
chico que me dio estas cintas esta llevando acabo un proyecto de su escuela.
Queremos mantener en marcha esta ceremonia de reconocimientos, y ver como
afecta a las personas.
Esa noche el jefe llegó a su casa, se dirigió a su hijo de catorce años de
edad y se sentó con él.
--- Hoy me sucedió algo increible, le dijo. Estaba en mi oficina cuando
uno de los jóvenes ejecutivos entró, me dijo que me admiraba y me dió una
cinta azul por ser un genio creativo.
Después la puso en mi saco, sobre mi corazón, esta cinta azul que dice "Lo
que yo soy es lo que importa". Me dió una cinta extra y me pidió que
encontrara a alguien más a quien reconocer. Mientras manejaba a casa esta
noche, empecé a pensar a quien honrar con esta cinta, y pense en ti. Quiero
darte este reconocimiento. Mis días son realmente agitados y cuando llego a
casa no te presto mucha atención. A veces te grito por no sacar buenas notas
en el colegio, y por tener tu dormitorio echo un desastre, pero esta noche
quiero sentarme contigo aquí y hacerte saber que tú eres importante para mí.
Tú y tu madre son las personas más importantes de mi vida. ! Eres un gran
chico y te quiero !
El sorprendido muchacho comenzó a sollozar, y no pudo contener las
lágrimas. Todo su cuerpo se sacudió.
--- Papa, le dijo llorando y mirándolo firmemente, estaba planeando
suicidarme mañana porque pensaba que tu no me querías . Pero ya no necesito
hacerlo!