"Hay cuentos para cada momento,
cuentos para cada estación:
los cálidos cuentos para el largo invierno,
cuentos azules, rojos, verdes y violetas para la primavera,
el verano trae adivinanzas, bromas y chistes
y las grandes epopeyas se cuentan en otoño.
Pero aqui y ahora,
en aquel trópico, atravesado por el dolor y la pasión,
la tradición quiere que cuente
los cuentos del amor.
Los Cuentos del Espíritu... para pensar y para amar mejor..".

Nicolás Buenaventura Vidal, in espectáculo "Cuentos del Espíritu", Festival Internacional de Teatro de Almada (Portugal, Julho, 2007).


Si quieres un adulto con pensamiento creativo, de pequeño cuéntale cuentos. Si lo quieres, además sabio, cuéntale más cuentos. Albert Eisnstein

martes, 10 de mayo de 2011

CUENTOS QUE CURAN

Dicen que una vez, en un país cercano, acudió a un hospital un niño muy preocupado.

“¿Y por qué estás aquí?” Preguntó el doctor “¿Puedo hacer algo por ti?”

“¡Estoy seguro que sí!” contestó el niño con gran frenesí.

“Pues ¿qué puedo hacer?, cuál es el problema debo yo saber”.

"No he escuchado un cuento, en ningún momento".

“Es imposible cariño” dijo el doctor al niño

“No he escuchado ni un cuento, juro que no miento”.


“¿De príncipes enamorados o sapos encantados?”

El niño callaba, nada contestaba.

“¿De bellas princesas o hadas traviesas?”

El niño callaba, nada contestaba.


“Para este malestar, no se bien que recetar”

Mirando al doctor muy fijo, el niño muy fuerte dijo:

“Se que además de doctor, es Ud. Un gran lector”

“¡Pues vaya tienes razón, ya encontré la solución!”


“¡Este es un problema grave, enfermera tráigame la llave!”

La enfermera presurosa, le dio la llave maravillosa

Con un poco de temor, miró el niño al doctor

“¿Tiene una llave que cura, como lo hace una vacuna?”


“¿Y qué debería hacer, como remedio beber?”

“¡Pero qué idea tan loca! Haremos ya otra cosa

Pasaremos una puerta que dejaremos abierta”

“¿La sala de operaciones? Tengo miedos a montones”

“Se trata de otro lugar, que también te va a curar"


Mi biblioteca abriré y sus libros te prestaré”

“Leerás hasta cansarte, y así lograré curarte

Pondré a tu disposición, mi valiosa colección”.


El niño entró de su mano y quedó maravillado

El mundo de la lectura, muchos malestares cura

Y el niño así fue feliz, sin comer ni una perdiz

Y colorín colorado, el pequeño fue curado.
Liana Castello